Tegueste, que se precia de ser cuna de las tradiciones populares, no puede por menos que incorporar a sus fiestas una de ellas, la cría de perros de presa canario para la que tanta afición hay en las islas. Este domingo, 8 de mayo, en la Finca los Zamoranos y organizado por el Criadero Manuel Chico, se ha celebrado el 29º Encuentro de Amigos del Dogo Canario (antiguo presa canario), en el que se han reunido los dueños de unos 40 ejemplares de este bello animal.

El perro de presa canario aparece nombrado, ya desde el siglo XVI, en Cedularios del Gobierno de Canarias y, más tarde, en diferentes Acuerdos del Cabildo de Tenerife y Fuerteventura. Siendo Canarias cruce de caminos y razas, también la raza del perro de presa original ha sido enriquecida con el Bull Terrier inglés, con el Mastín napolitano, con el presa español y, sobre todo, con el Bardino Majorero, de quien el presa toma la expresión y el color, esa tonalidad atigrada verdosa que hace que popularmente se le llame Verdino (“el noble perro verde que sepa seguir pistas” del que habla la surrealista Valentina Penrose en su “Poema del Verdino”).

 

La raza del perro de presa original ha sido enriquecida con el Bull Terrier inglés, con el Mastín napolitano, con el presa español y, sobre todo, con el Bardino Majorero, de quien el presa toma la expresión y el color, esa tonalidad atigrada verdosa que hace que se le llame popularmente Verdino

En la Exposición de este domingo, en una mañana soleada y primaveral, la gente circulaba entre los perros, fotografiándolos y haciendo preguntas a los orgullosos dueños. ¿Se hacen certámenes de belleza perruna?, preguntaba una señora que contaba que ella también tenía un Verdino precioso. “Por supuesto que se hacen, contestaba uno de los dueños. Este, por ejemplo – decía, señalando a un hermoso ejemplar de pelaje casi dorado que pesaba unos 80 kg.-, tiene una estampa formidable, pero en los Certámenes no sólo cuenta la belleza, sino también el aplomo al caminar, la elegancia, la estructura…” “¿Y qué premio les dan?” “Suelen ser trofeos pero también, a veces, a los ganadores les dan una ayuda económica para el viaje a otras islas o a la Península”. Y muchos hablaban del próximo Certamen, la semana que viene, el 14 y el 15 de mayo en el Recinto Ferial de Santa Cruz, donde se celebrará nada menos que la Competición Nacional e Internacional de perros, en las que tienen cabida todas las razas.

 

”Pero en octubre – apunta Felipe, otro de los dueños, que tiene los perros en el Centro Hípico La Cordillera- será el Certamen Internacional, sólo para el presa canario”.

Una de las cosas que llama la atención es que, aun cuando entre los dueños y la gente que asiste se habla de presa o verdino, el cartel anunciador habla del Dogo canario (antiguo presa canario). “¿Por qué ese cambio de nombre?”, preguntamos. “Por razones obvias la palabra “presa” iba asociada a la violencia y a las peleas de perros, ahora prohibidas, para las que hace tiempo se les preparaba. Así que ahora el nombre oficial y el que figura en la cartilla es Dogo Canario”. “¿Y por cuánto los venden?” “800 euros con papeles, 400, sin papeles”, nos dice uno de los dueños que nos cuenta, con orgullo, que su perra, con 2 años, tuvo hace poco 11 cachorritos.

Se hablaba también de alimentación. “La gente –decían- piensa que los perros tienen el mismo estómago que nosotros, y no es así. A los perros hay que alimentarlos con pienso, no con carne” “Hombre, y también con algún vegetal –le contestaban- Yo llevo una semana dándole zanahorias y mira qué brillante tiene el pelo”. Pero todos coincidían en la lealtad, el cariño, la satisfacción que recibían de ellos. “Es un perro guardián buenísimo. Que no me levante la voz nadie delante de él porque se le enfrenta”, contaba riendo la propietaria de “Cori”, una perra con el color característico de los verdinos. Y otro joven, más allá, proclamaba: “Es el perro autóctono de las islas, el más nuestro”.

Y se iba una de allí con la sensación de haber estado ante una parte esencial de nuestra historia. Tal vez estos sean los descendientes más o menos directos de los legendarios perros “de extraña grandeza” de los que hablaba el historiador latino Plinio en el siglo I d.C. y que dieron, al parecer, nombre a las Canarias. En todo caso, estos animales, de recia y altiva estampa, poderosos músculos, movimientos ágiles, ancha cabeza y grandes ojos, han guardado desde hace siglos nuestras casas y nuestro ganado y han hecho compañía leal a aquellos que han tenido la suerte de ser sus amos.

Al fondo, mientras nos vamos, alguien, en la mañana teguestera, recita una copla:

Verdino es un perro oscuro,
silencioso y justiciero,
que respeta al campesino
pero muerde al caballero.

 

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